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La asertividad

Una persona es asertiva cuando es capaz de afirmarse ante los demás, haciéndose respetar, pero respetando en todo momento al otro.
Para poder relacionarnos de esta manera, necesitamos tener una sana autoestima, ya que, si uno no se cree merecedor de sus derechos, difícilmente podrá afirmarlos ante los demás. Y sólo vamos a poder respetar al otro si nos vemos de igual manera, es decir, ni más ni menos.

¿Cómo se comporta una persona asertiva?

  • Reacciona con autoestima ante las criticas y las emite de manera respetuosa
  • Expresa sus sentimientos
  • Sabe pedir ayuda
  • Sabe decir “No” o mostrar su desacuerdo en algo
  • Sabe negociar acuerdos
  • Respeta comportamientos diferentes en los demás
  • Da su opinión sin imponerla y respeta otros puntos de vista
  • Sabe “encajar” sus errores sin dañar su autoestima
  • Toma sus decisiones sin depender de la opinión ajena

Se trata de un estilo de comportamiento que nos va a permitir relacionarnos con los demás de una manera más satisfactoria y adaptativa.

¿Por qué una persona no es asertiva?

El tener o no esta habilidad dependerá de factores como; la educación recibida (autoritaria o permisiva), la autoestima y las experiencias que hayamos tenido con los demás a lo largo de nuestra vida. Generalmente, cuando una persona no es asertiva, suele comportarse de manera pasiva/sumisa, pasiva/agresiva o agresiva. Se tratan de unos patrones de conducta que no sólo pueden variar a lo largo de nuestra vida, sino que pueden variar según en el ámbito en que nos encontremos, es decir, una persona se puede relacionar de manera diferente con sus amigos, en el trabajo o con su familia.

La persona pasiva no sabe defender sus derechos, antepone los derechos de los demás, da mucha importancia a la opinión ajena y se olvida de ella misma en su afán de complacer a los demás. Tiene la sensación de que siempre pierde en sus relaciones sociales.

La persona agresiva antepone sus derechos a los de los demás, carece de empatía y a la hora de expresar sus opiniones, intenta imponerlas. Quiere quedar siempre “por encima” porque cree que así, se ganará el respeto de los demás.

La persona pasivo-agresiva recurre al chantaje emocional, provocan en los demás sentimientos de culpabilidad si no consiguen lo que quieren del otro.

Todos los estilos de comportamiento son aprendidos, por tanto, se pueden modificar. Merece la pena cambiar nuestro patrón de conducta hacia la asertividad porque mejorará nuestra relación con los demás y con nosotros mismos.

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