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La agorafobia

¿Qué es?

La agorafobia se trata de un tipo de trastorno de ansiedad que se caracteriza porque, la persona que lo padece, siente una ansiedad intensa y constante cuando se encuentra en una situación donde, el poder salir de ella, le resulta embarazoso. Por ejemplo; ir en un medio de transporte, entrar en centros comerciales, pasear por calles concurridas, alejarse de su casa…

La persona agorafóbica no teme en sí a los espacios abiertos, lo que le genera angustia es el pensar que puede sufrir un ataque de ansiedad en cualquier momento y perder el control. Por eso, sólo se encuentra tranquila en las situaciones en la que piensa que puede escapar de ella de forma rápida.

Cuando la persona se expone a este tipo de situaciones, anticipa que se va a encontrar mal y que no va a poder controlarlo y, por esta razón, genera un estado de alerta con el fin de poder buscar posibles salidas en caso de que tenga un ataque de pánico, para poder salir de ella de inmediato.

Al final, se genera un círculo vicioso, porque el anticipar un posible ataque de pánico, provoca en la persona un estado fisiológico que lo propicia (hiperventilación, sudoración, temblores, visión borrosa, …), y a su vez, la comprobación de que se ha cumplido lo que pensaba que le iba a ocurrir, lo que favorece su pensamiento anticipatorio.

La base que fundamenta la agorafobia se encuentra en «el miedo al miedo».

La persona que lo padece comienza a restringir sus movimientos evitando ir a determinados lugares y a necesitar ir acompañada. Esta conducta evitativa provocará un empeoramiento de su trastorno además de generarle unas graves consecuencias. Suele interferir en todos los ámbitos de la vida de una persona; en el área personal, social, académico y/o laboral, llegando a poder incapacitar a una persona a poder salir de su casa.

Las causas

Suele ser frecuente que surja después de haber experimentado un episodio de ansiedad en un espacio público (en el metro, en el bus, en un concierto…). A partir de esa experiencia, la persona comienza a relacionar ese malestar emocional a esa situación concreta y/o a situaciones similares. Es decir, cada vez que se va a exponer a ella, anticipa que le va a suceder lo mismo. Debido a este condicionamiento, la persona con agorafobia, comienza a evitar esas situaciones con el fin de evitar su malestar emocional.

  • Factores ambientales: experiencias vitales importantes que provocan períodos de estrés prolongados. En estos casos, puede suceder que aparezca de manera tardía, es decir, una vez que el suceso ya haya pasado.
  • Factores personales: estrategias de afrontamiento inadecuadas, estilo de pensamiento anticipatorio, negativismo, baja tolerancia a la frustración, baja autoestima… Determinados patrones de conducta pueden predisponer a un trastorno de ansiedad.

Tratamiento

La terapia más avalada es la Terapia Cognitiva-Conductual. El objetivo principal consiste en romper el círculo vicioso del «miedo al miedo», es decir, enseñar a la persona a manejar la respuesta de ansiedad y a no temerla. De esta manera, la persona podrá ir exponiéndose poco a poco a las situaciones temidas. Se le enseñarán unas técnicas para que las aplique en este tipo de situaciones y así, ir normalizando su vida. Suele ser beneficioso realizar un asesoramiento a todas aquellas personas que han ejercido de acompañantes para que no refuercen aquellas conductas que pretendemos extinguir.

11 marzo, 2019 Ansiedad, Fobias, Sin categoría

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